Paul Sztorc propone hard fork eCash de Bitcoin con monedas de Satoshi y desata acusaciones de robo

Bifurcación en bloque 964,000: una copia de Bitcoin con Drivechains integradas
El desarrollador Paul Sztorc presentó un plan para ejecutar en agosto de 2026 un hard fork de Bitcoin denominado eCash, que copiará la cadena en el bloque 964,000 y entregará a cada tenedor de BTC la misma cantidad en la nueva red. La propuesta, recogida por DiarioBitcoin con citas a CoinDesk, lleva diez años madurando: Sztorc ya intentó en 2015, 2017 y 2019 introducir su arquitectura de Drivechains en la cadena principal mediante las propuestas BIP300 y BIP301, sin lograr el consenso necesario entre los desarrolladores de Bitcoin Core. Frente a ese bloqueo, su nuevo movimiento consiste en saltarse el debate y desplegar las Drivechains en una cadena paralela que arrancará con todo el historial de Bitcoin.
Sztorc puso un ejemplo concreto del mecanismo: si una persona conserva 4.19 BTC en el momento de la bifurcación, recibirá 4.19 eCash y podrá venderlos, mantenerlos o ignorarlos. Para evitar errores en el manejo posterior anunció el lanzamiento de una herramienta llamada coin-splitter, que separará de forma limpia los saldos en ambas cadenas. Bitcoin operaba este lunes alrededor de los $77,702 dólares (cerca de 1.35 millones de pesos mexicanos al tipo de cambio aproximado de 17.37 por dólar), con una capitalización de $1.55 billones de dólares y una caída de 0.20% en las últimas 24 horas según CoinGecko, sin reacción discernible al anuncio.
Siete sidechains en desarrollo: privacidad, predicciones y resistencia cuántica
El plan técnico va más allá de duplicar la cadena. eCash incorporaría las Drivechains, una arquitectura que permite construir cadenas laterales conectadas a la base principal y mover monedas entre ambas sin alterar el protocolo subyacente. Sztorc afirma que ya hay siete Drivechains en desarrollo activo: una cadena de privacidad inspirada en Zcash, un mercado de predicciones llamado Truthcoin, un exchange descentralizado denominado CoinShift y una cadena resistente a la computación cuántica llamada Photon, entre otras. La promesa de fondo es ofrecer un laboratorio paralelo donde puedan probarse funciones que Bitcoin Core ha rechazado o postergado durante años.
El interés por sidechains con resistencia cuántica no nace en el vacío. Hace menos de dos semanas, otro grupo de desarrolladores presentó la BIP-361, una propuesta para congelar cerca de 7 millones de BTC vulnerables a futuros ataques cuánticos. La existencia de Photon dentro del paquete eCash refleja que el debate sobre cómo blindar la red de Bitcoin frente a la computación cuántica ha pasado del terreno teórico al de las propuestas operativas concretas, aunque por canales muy distintos: BIP-361 busca operar dentro de Bitcoin con consenso amplio, mientras Photon vivirá fuera de la cadena principal en una sidechain experimental.
Las monedas de Satoshi como motor de financiación: el punto que encendió la disputa
El componente más explosivo del proyecto no es técnico, sino económico. Como un hard fork replica el estado completo de Bitcoin, las direcciones atribuidas a Satoshi Nakamoto que conservan cerca de 1.1 millones de BTC inmóviles desde 2010 también aparecerían en la nueva cadena con saldos equivalentes en eCash. Sztorc propone usar parte de esos tokens —menos de la mitad, según su descripción— para asignárselos a inversionistas que financien el desarrollo del proyecto antes del lanzamiento, una especie de promesa de crédito que solo se materializaría si la bifurcación se ejecuta. El desarrollador defendió el mecanismo como necesario para evitar que eCash se convierta en un “proyecto zombi” lanzado a medias o quede capturado por un grupo cerrado de desarrolladores.
La reacción de figuras prominentes del ecosistema fue inmediata y dura. Peter McCormack, conductor del podcast What Bitcoin Did, calificó la propuesta como un robo y una falta de respeto, y cuestionó incluso el nombre eCash porque ya se utiliza desde hace años en pagos vía Lightning con los protocolos Cashu y Fedi. Josh Ellithorpe, director de tecnología de Pixelated Ink, fue más allá del simbolismo: advirtió que la propuesta sentaría un precedente según el cual las monedas de cualquier dirección pueden ser tomadas y reasignadas por los promotores de un fork. Hoy son las de Satoshi, dijo, mañana podrían ser las de cualquier otro tenedor. Ellithorpe también señaló que el plan de Sztorc tergiversa el antecedente del fork de Bitcoin Cash de 2017, reutiliza el nombre eCash de un proyecto Lightning ajeno y no incluye protección contra replay, una medida técnica que evita que una transacción firmada en una cadena pueda ejecutarse de forma involuntaria en la otra.
Una vieja discusión sobre el patrimonio inmóvil de Satoshi
El choque sobre las monedas atribuidas a Satoshi no es nuevo en el ecosistema, pero rara vez se materializa en una propuesta operativa tan concreta como eCash. A inicios de abril, David Schwartz, CTO emérito de Ripple, sostuvo que los aproximadamente 1.09 millones de BTC vinculados a Satoshi están perdidos para siempre porque las claves privadas seguramente fueron destruidas. Esa lectura, ampliamente compartida en la industria, ha funcionado como justificación implícita para considerar esos saldos como un patrimonio histórico intocable. La propuesta de Sztorc invierte la lógica: si las monedas no se moverán nunca en Bitcoin, una cadena nueva podría reclamar esos saldos equivalentes para fines de financiación sin perjudicar a nadie en términos prácticos.
Los críticos rechazan ese razonamiento. Para ellos, la legitimidad de Bitcoin descansa en el principio de que la propiedad de cada moneda es soberana e inviolable, incluso cuando el dueño está ausente o desaparecido. Cualquier excepción —por más justificada técnicamente que parezca— erosiona ese principio. La discusión, por ahora, no afecta el precio del activo ni la operación de la red principal de Bitcoin: eCash es una propuesta, no una realidad. Pero coloca sobre la mesa una pregunta que el ecosistema venía esquivando: qué hacer cuando un grupo de desarrolladores decide que un fork puede redibujar el mapa de la propiedad histórica de la cadena.
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